1. Confidencialidad
Los nombres de los
participantes se mantienen en estricta confidencialidad.
Esto se hace a
pedido de algunos de los participantes, Esto
no significa que los Diálogos son secretos:
el hecho de que se realizan es de conocimiento
público. Sin embargo, debido a que en el pasado
este tipo de diálogos ha sido objeto de malas
interpretaciones, consideramos que es necesario
ejercer cautela.
No se atribuye nada
a nadie. No
es apropiado que después de los Diálogos alguien
diga: "Cuando nos reunimos Fulano dijo
tal o cual cosa". Lo que se dice en los
Diálogos no se debe atribuir. El motivo de
ello es que se supone que los participantes
se sentirán en plena libertad de expresarse
abiertamente si se acuerda de antemano que
no habrá atribuciones.
No se mantienen datos
formales (cintas grabadas ni actas detalladas).
Al final de las
reuniones, la entidad que las convocó prepara
un memorando sin atribuciones con un `sentido
general de la reunión´, que se entrega a los
participantes para que lo corrijan, aclaren
o expresen sus comentarios al respecto. Esta
es la única documentación que existe después
de los Diálogos.
2. Conversaciones
abiertas y analíticas
Todos
deben tratar de entender las inquietudes de
los demás. Los Diálogos suponen que cada participante
tiene diferentes inquietudes y que cabe la
posibilidad de que no todos estén al tanto
de ellas. Por lo tanto, se estimula que los
participantes intenten obtener una comprensión
mutua. Esto es diferente de lo que ocurre
en un debate, en el que los participantes
se dirigen a un tercero, por ejemplo un juez,
y tratan de persuadirlo y, por ende, no escuchan
con el propósito de comprender al otro. El
objetivo de los Diálogos es otro tipo de comunicación:
una conversación analítica y no adversaria,
es decir una en la que no se busca a los culpables
ni se analizan posturas históricas o jurídicas
ni se determina quién tiene razón y quién
está errado. Sin embargo, si hay enojo, temor
o un sentido de injusticia, éstos se deben
comunicar, porque es importante que los demás
participantes estén al tanto de esos sentimientos.
3. Todos los participantes
son iguales
Es fundamental
que todos los participantes expresen sus inquietudes.
En la realidad externa hay asimetrías y desigualdad
en el poder, los conocimientos, el acceso
a la información y hasta en las posturas morales
que se perciben. Para ser útil, la conversación
debe tener en consideración estas asimetrías.
Pero en la mesa del Diálogo todas las partes
son iguales, porque en ella se considerarán
las inquietudes de todos los participantes.
Aquí todos son iguales. Esta Regla del Juego
es especialmente importante cuando el diálogo
transcurre entre partes con asimetrías claras
entre ellas.
4. Los Diálogos
no son una negociación
No se
espera que todos los participantes lleguen
a un acuerdo ni que necesariamente produzcan
un resultado visible o tangible. El desenlace
esperado no es un resultado en sí, sino una
mayor comprensión y percepciones más claras
(o nuevas) de las inquietudes de los demás
participantes, que puedan fundamental la futura
labor de todos los participantes.
5. La única función
del tercero es facilitar que transcurra el diálogo
Los
terceros están presentes para crear una cierta
atmósfera y para promover un proceso de interacción
que permita que surjan las ideas. El papel
de PONSACS es ayudar a elegir a los participantes,
establecer las normas y las reglas del juego,
y mantener la conversación centrada en los
temas que preocupen a los participantes.
PONSACS no pretende
tener, ni tiene, valores u opiniones. Ni tampoco
dice que los que actúan como terceros son
neutrales en el sentido del desinterés. Sin
embargo, no es la labor del tercero expresar
opiniones ni debatir, evaluar, servir de mediador
o adjudicar, ni intervenir de ninguna manera
en la conversación tomando posiciones, sino
facilitar el Diálogo mediante intervenciones
imparciales.
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